Cualquier restaurante italiano en Albacete te servirá pasta, pizza y postres típicos italianos, pero no todos utilizan las mismas materias primas que encontrarías en un restaurante de Milán o Roma, ni mantienen las recetas originales de la cocina tradicional italiana.

Durante años, los postres fueron considerados como la parte menos importante de la comida; pero eso ya pasó y ahora, en cualquier restaurante, el postre tiene la misma categoría que los platos principales cuando no una superior a éstos. De hecho, puedes saber si un restaurante italiano en Albacete se puede considerar como “auténtico” por su carta de postres, en la que no pueden faltar el tiramisú, la panna cotta o los cannoli.

El tiramisú es un postre sencillo del que sólo necesitas saber algunos trucos para que te salga perfecto. Para prepararlo, necesitas una tarrina de mascarpone (250 grs), unos bizcochos savoiardi, 1 taza de café, cacao, 3 huevos y un par de cucharadas de azúcar. Lo primero que tienes que hacer es batir las yemas con el azúcar hasta que se integre todo; a continuación añades a la mezcla el mascarpone, cucharada a cucharada. En otro bol pones las claras y las montas a punto de nieve. Cuando ya estén las vas mezclando suavemente con la masa anterior, lo dejas reposar y ya tenemos la crema preparada.

En la taza en la que tenemos el café sólo echamos un ligero chorrito de amaretto y vamos mojando bien los bizcochos en el café hasta que se empapen bien. Y ya sólo nos queda montar el tiramisú: tras poner una base de bizcocho en el recipiente que vamos a usar, ponemos por encima una capa de la crema que hemos hecho, otra capa de bizcocho y otra de crema. Dejamos que se enfríe y, por último, espolvoreamos el cacao por encima.

Así es como lo hacemos en La Fontana di Trevi, respetando la receta de la gastronomía italiana más tradicional.